No todo es suscripción
Contaba por aquí hace unos días que había empezado a probar Deezer como alternativa a la plataforma musical que todo el mundo usa, Spotify; como anotaba en esa entraba, de Spotify me di de baja en octubre del año pasado, tras más de doce años siendo usuario de pago y parte de ellos administrando un plan familiar. Ayer, en esas horas finales del último día en la sala de profesores en las que no había nada que hacer porque estaba ya todo hecho desde hace días, empezamos a hablar de recomendaciones de libros, series y películas para el verano. «Tienes que ver esta», «esta es buenísima», «mírate tal»... «¿Dónde está esa?» era automáticamente la siguiente pregunta, en referencia a en qué plataforma VOD había que buscar tal cosa. Todos los que allí parloteábamos estaban suscritos al menos a dos plataformas, todos menos yo, claro, que ya dejé anotado por aquí también que me harté de pagar mil suscripciones y hubo un punto de no retorno el otoño pasado en que me di de baja de todo y lo come...