Extremoduro


No recuerdo bien cómo empecé a escuchar a Extremoduro; quizá fue una casualidad a partir de alguna lista de Spotify en sus comienzos allá por 2008 o a lo mejor 2009. Sé que iba tarde, pero cuando se formó la banda yo aún no había nacido y no estaba en mi música tipo de la primera adolescencia.

Sí recuerdo que lo primero que escuché fue Dulce introducción al caos y me embaucó. Luego le siguieron otras joyas, entre otras, mi favorita, Si te vas... y La vereda de la puerta de atrás. Esta última siempre me recuerda a una amiga, Soraya, porque en 2012 la vi tocarla en directo en un concierto de verano en el Zoológico de Córdoba.

Es cierto que no puedo decir que haya sido un gran seguidor de Extremoduro, ni que los haya visto en directo, ni que me haya vuelto loco por tener sus discos porque realmente nunca he comprado uno, pero era uno de esos grupos por los que sentía simpatía. De esos grupos que hacen que te pongas sus álbumes completos por el puro placer de escuchar buena música.

Descanse en paz, Robe Iniesta.

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