El fascismo anticárnico
Me despierto esta mañana leyendo en El País que Ámsterdam se convierte en la primera capital que prohíbe los anuncios de la carne. En una época en la que todo se etiqueta como fascismo, qué menos que hacer lo propio con la prohibición de exhibir carteles cárnicos en una de las principales capitales europeas, siendo la carne una parte importante de la dieta de gran parte de la población. No lo entiendo. Qué obsesión con prohibir la carne, cuando está demostrado que nos aporta un gran valor en nuestra dieta, que los que no la consumen tienen falta luego de nutrientes en el cuerpo que tienen que suplir con suplementos artificiales (pero qué asco). Qué mente enferma puede pensar que prohibiendo anuncios sobre carne de pronto la población va a volverse vegetariana, o vegana, o lo que sea. En el mismo periódico, El País , encuentro en las cartas al director una misiva de dos días atrás que se alinea totalmente con mi pensamiento, enviada por Xulia Vicente Vaquero y titulada «La cocina ...