Pedro Sánchez: indecente eres tú
Durante años se ha aceptado la idea de que la corrupción era una especie de enfermedad estructural de nuestra política, un mal enquistado que aparecía periódicamente en uno u otro partido y que, pese al escándalo inicial, terminaba diluyéndose entre declaraciones ambiguas, ruedas de prensa sin preguntas y titulares efímeros. Sin embargo, lo que estamos viendo en estos momentos alrededor del Gobierno de Pedro Sánchez ya no encaja dentro de esa categoría de corrupción convencional que tantos españoles, equivocadamente, llegaron a considerar casi inevitable dentro del funcionamiento de los grandes partidos. Lo que se está dibujando ante nuestros ojos es algo mucho más grave, porque no se trata únicamente de presuntos casos de enriquecimiento ilícito, de tráfico de influencias o de colocación de afines, sino de la sospecha, cada vez más difícil de disimular, de que el aparato de un partido habría podido utilizarse para interferir, presionar y sabotear investigaciones judiciales y policiale...