Cercanía
Córdoba de mis amores. Creo que no podría vivir en otro lugar que no fuera este. Antaño decía que nunca viviría en un lugar en el que tuviera que cambiar la tarjeta SIM del móvil, pero subo la apuesta. Hoy estoy de vacaciones y me ha dado tiempo, antes de ponerme con la comida, a desayunar en el bar de los parroquiales del barrio, a ir a la plaza de la Mosca (Mercado del Marrubial) a comprar las mejores aceitunas de Córdoba, a la frutería, a la pescadería y a por un par de productos de limpieza a mi supermercado local de confianza (Deza). Después me he ido al cementerio del pueblo de mi padre con él a hacer una visita a nuestros difuntos. Y me he dado cuenta a lo que aspiro: a que la Administración autonómica me dé una plaza en la mejor ciudad del mundo para trabajar a partir del curso que viene. Porque, como me dijo una compañera el año en que estuve de prácticas, ir andando a trabajar es un auténtico lujo.