Cuando dormir es un gusto
Y si bien de normal duermo poco y madrugo bastante, sobre todo cuando tengo cosas que hacer , hay otros momentos en los que, por puro cansancio, duermo y duermo y los cafés no me hacen efecto. Ayer mismamente, cuando llegué a casa después de trabajar, llevaba tres cafés. Aun así, me eché dos horas de siesta. Por la noche, tras acabar de ver la derrota del Atlético de Madrid, me puse unos minutos Teledeporte para ver qué decían y antes de las once y media estaba ya metido en la cama, donde me quedé dormido casi inmediatamente hasta que me ha sonado el despertador hace media hora y aquí estoy, a las seis menos diez, con el primer café de la mañana, dispuesto a repetir el ciclo hoy también, aunque con menos siesta, porque tengo reuniones variadas a la tarde, entre correcciones y correcciones de exámenes que nunca terminan. Pero sí, incluso alguien como yo que por defecto duerme poco, hay días en los que disfruta durmiendo y duerme bien.