Después de la tormenta...
Vuelvo a mirar a ese último día de agosto en el que la tristeza me invada, cuando no era capaz de ver más allá y solo quería saltarme un año de la vida. Y miro el día de hoy en el que ya he echado casi seis meses y me quedan cuatro. Porque aunque parezca que no, todo llega, todo pasa, y ya estoy más cerca de terminar en ese destino que tiempo hace que empecé. Y eso me hace esbozar ya una sonrisa, como el sol que se atreve a salir después de días y días de tormenta.
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