Miércoles
Miércoles. Sin nada de especial. Un día ahí en mitad de la semana, que ni es lunes ni es viernes; ni lo odias ni lo amas, pero ahí está y ahí se mantiene, inquebrantable. Y un miércoles de invierno, ni más ni más ni menos, en el que no termina de helar, ni de llover ni sale el sol. Un miércoles de esos de los que después recuerdas en plena canícula como ejemplo perfecto de un día de invierno.
Miércoles e invierno. La perfecta simbiosis que define la nimiedad y el costumbrismo.
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