No todo es suscripción
Contaba por aquí hace unos días que había empezado a probar Deezer como alternativa a la plataforma musical que todo el mundo usa, Spotify; como anotaba en esa entraba, de Spotify me di de baja en octubre del año pasado, tras más de doce años siendo usuario de pago y parte de ellos administrando un plan familiar. Ayer, en esas horas finales del último día en la sala de profesores en las que no había nada que hacer porque estaba ya todo hecho desde hace días, empezamos a hablar de recomendaciones de libros, series y películas para el verano. «Tienes que ver esta», «esta es buenísima», «mírate tal»... «¿Dónde está esa?» era automáticamente la siguiente pregunta, en referencia a en qué plataforma VOD había que buscar tal cosa. Todos los que allí parloteábamos estaban suscritos al menos a dos plataformas, todos menos yo, claro, que ya dejé anotado por aquí también que me harté de pagar mil suscripciones y hubo un punto de no retorno el otoño pasado en que me di de baja de todo y lo comenté por encima, aunque creo que no puse el ejemplo concreto en la entrada en su momento: estaba viendo Mom en Max HBO Max cuando de un día para otro, sin avisar ni nada, me di cuenta de que en mi lista de seguir viendo había desaparecido algo sin yo eliminarlo: habían quitado la serie que estaba viendo porque sí, por la cara, en una inexplicable decisión teniendo en cuenta que la serie es de Warner, al igual que HBO. Pude continuar viendo las tramas de Bonnie y sus amigas (porque para mí la auténtica y absoluta protagonista es el personaje de Allison Janney) en otro sitio, en Prime Video, pero aprisa y corriendo porque allí sí a las pocas semanas salió una aviso de que el contenido desaparecía tal día. Expliqué al atento claustro que tenía alrededor que me había montado mi propia plataforma a la carta en Android TV utilizando Kodi, una interfaz con colores grises, negros y rojos estilo Netflix y un disco duro que me pillé en oferta en noviembre del año pasado con 10 TB de capacidad. «¿Pero en qué idioma estás hablando?», me dijo alguien al no entender qué era eso de Kodi, redes P2P y demás latinajos.
Todo esto dio a pie a que alguien dijera que de lo único que no podía quitarse es de Spotify, porque necesitaba «su música» para tanto rato de coche en los trayectos entre su casa y el instituto. También tenía respuesta para eso, porque respondí orgullo que estaba probando Deezer, pero que además, mi fuente principal de música en el coche había vuelto a ser la radio. Y no solamente en el coche: en el momento en que escribo esto, seis y media de la mañana, tengo sintonizada una musical en el 100,4 Mhz de la FM. Le dije que la radio me permite descubrir nueva música, que al final en Spotify (o donde sea) siempre acabas escuchando lo mismo y que eso de los nuevos descubrimientos de las plataformas musicales están cada vez más viciados por el algoritmo de turno y por lo que muchas discográficas pagan para que escuches.
Y ahora voy a lo que más me llamó la atención y que ha dado pie a esta entrada: gente más joven que yo, que apenas supero por poco la treintena, decía que ellos no pagan tampoco por Spotify, que cuando van en el coche se ponen Los 40 Principales (sic) y con eso tiran bien. Fueron varios los que afirmaban esto. No es falta de conocimiento sobre cómo suscribirse; no es falta de presupuesto porque son en su mayoría funcionarios; ¿es quizá un poco cambio de ciclo? ¿La comodidad de pulsar un botón y tener música sin tener qué pensar qué poner? No lo sé y esto no es un estudio sociológico ni representación de nada, pero sí me llamó la atención que había un importante número compañeros que preferían la radio FM antes que Spotify. Volví después a casa, escuchando yo también varias musicales, reflexionando sobre el tema. Podría haberles preguntado que cómo escuchaban música en casa y si alguno me llega a responder que con la TDT empiezo a mirar cómo entrar en los que hacen encuestas para el EGM.
Me apetecía empezar con algo de radio hoy, además de por la anécdota fresca, porque hoy es el último EGM de la temporada que se publicará puntual a las ocho de la mañana. Como siempre, todas las emisoras dirán que ganan, que son las que más crecen respecto al anterior dato o respecto a todo un año, según les convenga; otros dirán que se estabilizan como eufemismo de que pierden oyentes. Me gusta imaginarme las horas previas en las oficinas de la SER o de la COPE viendo como retuercen con todas sus fuerzas el español para ver cómo venden a los oyentes y, sobre todo, a los anunciantes el dato.
La foto de cabecera es de Abdulvahap Demir en Pexels.

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