EGM diciembre 2025
1. Cadena SER
La SER sigue al alza rozando los casi cinco millones de oyentes. El buen hacer de esta emisora se basa en una programación constante, en la que sabes qué te vas a encontrar en cada momento, y con una red de emisoras potente, que saber dar al oyente actualidad nacional (sesgada, como todas, en este caso a izquierda con una línea cercana al Partido Socialista) y sobre todo local. Siempre lo digo: la SER es la que mejor programación local tiene con diferencia y, al final, eso se refleja en los números.
2. Cadena COPE
La COPE continúa su bajada situándose ligeramente por encima de los tres millones y medio de oyentes. Una oleada más vuelve a perder oyentes y me parece completamente lógico: es lo que tiene confiar todo a un presentador que sueña con jubilarse y que, para desgracia de la Conferencia Episcopal, se está retirando poco a poco. La realidad es que esta temporada Herrera padre está presente solo dos horas (07:00 - 09:00) de las siete que dura el programa; las restantes se reparten entre un Jorge Bustos muy enfadado con todo y con todos y un Alberto Herrera que a mí parecer no lo hace mal, pero no es el padre para conducir la parte de los fósforos. Y no, como he dicho al principio, que se escuche la voz de Herrera padre de vez en cuando dando paso a las distintas partes del programa o diciendo que «ahora COPE inmediata» no significa que esté allí y, de verdad, no sé a quién se le ocurrió que eso podría ser una buena idea. Cutre a más no poder. A todo ello, hay que sumar lo que ya he dicho otras veces: una programación local casi inexistente, en unas emisoras practicamente desmanteladas con unas desconexiones muy restringidas que, desde luego, para lo que emiten, mejor sería que no emitieran nada.
3. Ondacero
La cadena generalista de Atresmedia sigue avanzando y ganando oyentes en cada oleada, situándose en los casi dos millones trescientos mil oyentes. Creo que muchos de estos oyentes provienen de la COPE que, engañados por la emisora por un presentador ausente, han buscado cobijo en otro lugar; pero también creo que Ondacero se nutre de oyentes de la SER, cansados de un gobierno corrupto hasta la médula y de la defensa inexplicable que a veces se realiza desde la emisora del micrófono amarillo. Alsina me parece igual de incisivo con unos y con otros, no se casa con nadie y ese es un elemento diferenciador respecto a Ángels y Herrera padre. Y pronostico que continuará al alza en las próximas oleadas, sobre todo ante el ciclo electoral que se abre este próximo domingo con las elecciones autonómicas en Extremadura.
4. Radio Nacional de España
RNE presentó en septiembre una programación renovada, pero de momento baja un poco en oyentes, quedándose casi en los novecientos cincuenta mil oyentes. Lo dije en verano: a mí aquello no me sonaba mal y las mañanas que he escuchado a Juan Ramón Lucas me parece que hace un programa bastante aceptable, al menos más dinámico que lo que hacía Cuní en el mismo tramo horario. Pero la radio que dejó Lucas cuando el PP lo largó en 2012 no es la misma radio de 2025 ni los oyentes son los mismos. Muchos recelan de la radio pública estatal por algunas polémicas de la RTVE en los últimos tiempos y algunos comentarios de su presidente. Insisto: a mí no me parece que esta temporada tenga una programación que cause rechazo, pero, como se sabe, las propuestas en la radio necesitan tiempo y paciencia para asentarse y creo que si se le da, Juan Ramón Lucas irá al alza y con él el resto de la programación de RNE.
5. En conclusión...
La radio en España está en plena forma. Sé que hay muchos agoreros que dicen que cada vez hay menos oyentes, que los jóvenes pasan de la radio, que si patatín y patatán, pero no creo que sea así. Yo continúo escuchándola por FM porque me gusta, sobre todo en el coche y cuando estoy en casa en la cocina porque me resulta cómoda, pero a veces alterno con las emisiones por Internet: cuando estoy lejos de Córdoba y quiero escuchar algún programa local, o cuando estoy en casa pero quiero una calidad sonido mejor que la de mi transistor y conecto el móvil a mi altavoz bluetooth de Sony, principalmente cuando oigo Radio Clásica. Son formas y formas y todas son radio. A veces alterno con algún pódcast, normalmente de algún programa radiofónico ya emitido, que me interesa y que no he podido escuchar en directo. Son nuevas formas de consumir radio y audio. No creo que la radio muera, tiene una base de oyentes muy fieles, está ahí siempre, no necesitas un gran despliegue tecnológico para oírla y, sobre todo, y para mí lo más importante: da mucha, mucha compañía. ¡Larga vida a la radio!






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