Cercado por la corrupción


Saben ustedes que ando un poco desconectado de la política por el hartazgo que me produce. Hace semanas que no escribo nada sobre esto en este cuaderno y en el coche últimamente voy al trabajo escuchando Radio Clásica para desconectar un poco del mundo en el trayecto. Pero llego a un punto en el que es imposible no saber que el presidente del Gobierno y su partido está cercado por un cúmulo de malas decisiones que, casualmente, acaban todas en alguna forma de corrupción.

Leire Díez, conocida como la fontanera de la PSOE, y la otrora mano derecha de María Jesús Montero en la SEPI y la Junta de Andalucía, quien ahora no parece conocerlo, detenidos; la condena al fiscal general del Estado; José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán; los casos de acoso sexual de Paco Salazar, Antonio Navarro (ya ex alcalde de Belalcázar, en Córdoba) y el expresidente de la Diputación de Lugo, unido al cese de Antonio Hernández Espinal por el encubrimiento de los hechos en Moncloa y la salida de Javier Izquierdo de la Ejecutiva Federal. En Extremadura hay en marcha una campaña electoral en la que el candidato socialista se va a sentar en el banquillo por el caso del hermano de Pedro Sánchez.

El colofón de este esperpento llega cuando recuerdas que Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno con una moción de censura contra la corrupción. Y aunque él es experto en supervivencia, los botes salvavidas de este barco pesoil ya se fueron: esto no tiene salvación, ni El País puede justificar esto. Pronóstico elecciones en 2026 porque los socios de la investidura van a ir alejándose del Gobierno para que no se proyecte sobre ellos también la sombra de la corrupción. Bien porque nos veremos en las urnas; mal porque nos esperan un montón de entrevistas de Pedro Sánchez con ese tono de niño bueno que me harían reconstruir la Bastilla solo para encerrarlo y tirar la llave.

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