Noviembre. Para mí el mes del otoño por excelencia, con permiso de octubre, en el que como todavía hace calor la mayoría de días, lo considero una prórroga de septiembre, del eterno verano. Noviembre para mí siempre han sido hojas que se caen, puestos de castañas por las calles, las primeras mangas largas de verdad a principios de mes y los primeros abrigos en la segunda quincena. También las mantas que empiezan a salir de los armarios, no solo para echarlas sobre la cama, sino para taparte en el sofá mientras ves una peli. Todo eso debería seguir siendo noviembre. Sin embargo, desde hace ya unos cuantos años, se empeñan en que noviembre era otra cosa. Otras cosas más bien. Primero, se empeñan en que sea el mes negro de las malditas ofertas de antes de Navidad: lo que antes era un día o un fin de semana, luego pasó a convertirse en una semana, pero ya van por varias semanas y algunos todo el mes. De verdad, qué suplicio ver y oír por todos lados que si Black Friday, que si ...