Estamos a viernes, pero no es un viernes cualquiera, ni estamos ante un fin de semana de dos días. Este fin de semana se alarga, por fin, gracias al puente por el festivo de la Inmaculada Concepción del lunes 8 de diciembre. Bendito sea, de verdad, bendito sea. Creo que no he tenido tantas ganas de un festivo en mi vida. Cuando estás descansado, casi que te da igual un día más que un día menos de festivo, pero yo este año, laboralmente hablando, estoy que no puedo con mi alma por el cansancio que arrastro de los
madrugones diarios. Este puente supone para mí un pequeño
oasis en el desierto, y vislumbrando ya allí a lo lejos, en dos semanas, las vacaciones de Navidad.
Mis planes para este puente consisten básicamente en descansar. Descansar para mí es estar en casa y dormir, y estar tranquilo en el sofá echándome una partida a la Xbox y viendo alguna
serie (tengo que hablarles de
Pluribus) o película. No concibo el descanso como viajar a un lugar masificado, ya lo he comentado alguna vez. Será que soy
hogareño hasta los topes.
Benditos sean los festivos que caen en lunes.
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