Sueños


Los sueños. ¿Por qué los tenemos? ¿Por qué son tan reales? ¿Cómo construye nuestra mente algo tan vivo, tan real, tan verosímil? Dicen que todos soñamos, lo que ocurre es que no todo el mundo recuerda lo que sueña, pero soñar sueña todo el mundo.

Recuerdo que en una clase de Filosofía de 1.° de Bachillerato, comentando el libro Walden Dos, hice una definición de sueño que gustó a la profesora: construcción onírica aleatoria. No recuerdo si la llevaba preparada, si la hice sobre la marcha o si se decía en algún punto del libro, pero sí que recuerdo esas tres palabras y, precisamente por gustarle a la profesora, se me quedó grabada en la mente.

Hay sueños buenos y sueños malos; sueños placenteros y sueños angustiosos; sueños divertidos y sueños aburridos. Como las situaciones de la vida, ¿no? Como puede ser el día de cualquier persona normal. Suele pasarme que los días que madrugo y que el despertador es quien se encarga de interrumpir mi descanso, tengo los sueños muy frescos; frescos de estar haciéndome el café para arrancar a los pocos minutos de salir de la cama y empezar a venirme recuerdos de esa vida paralela que pueden ser los sueños. Pero si soy yo el que se despierta solo, suelo acordarme menos de lo que he soñado. Otras veces, recuerdo los sueños a lo largo del día o en los días siguientes: vivo una situación o estoy pensando en algo y de pronto recuerdo que eso lo he soñado. Creo que lo más raro que me ha pasado es acordarme de algo soñado varios meses después.

A veces tengo algún sueño angustioso, en los que ha muerto algún familiar cercano; despertarse es un alivio que casi me hace no querer volver a dormir. Otras veces los sueños mezclan melancolía con vidas paralelas; me pasa cuando mi madre, de cuya muerte va a hacer diez años en unos días, forma parte de mi vida en 2025, de mis planes actuales, de mi momento vital actual; en esos momentos, quisiera quedarme a vivir en lo onírico por unos días, al menos por unas horas más, no despertar.

Qué maravillosa y fascinante me resulta la mente, que puede hacernos vivir cada noche esas vidas paralelas.

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