Días de frío primaverales
Mientras tanto, a mí que me gusta el frío frente al calor, sigo disfrutando de estos días aún frescos, en los que todavía se agradece una sudadera por encima y en los que no puedo echarme la siesta a gusto si no me echo una manta por lo alto. La paz interior que me da una fina manta para echarme la siesta o para ver una peli en el sofá solo puede compararse a... a nada. Es que no tiene punto de comparación.
Que aún se alarguen más estos días, frescos, por favor, que luego el verano se hace interminable y el calor llega hasta noviembre. Disfrutemos que todavía se puede salir por la tarde sin tener que esperar a que sean las diez de la noche. Disfrutemos la primavera.
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