El tiempo sí que pasa (II)
Y, como en el apunte de diciembre, la carretera sigue haciéndose haciéndoseme pesada, y miren que la radio ayuda, y me reafirmo en que me dará pena dejar mi puesto a finales de junio porque me siento bien acogido y hasta querido. Pero, como le dije ayer a una directiva, la carretera pesa y lo que quiero es estar más cerca de casa, que eso es calidad de vida.
Ya queda menos y puedo decir, con alivio, que no está siendo tan difícil como decía a finales de agosto, en aquella entrada donde la tristeza se apoderó de mí.
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