Verano
Desde luego, en momentos como estos, cuando pones las noticias y ves u oyes en plena ola de calor que la gente de tu país tiene problemas para pagar la factura eléctrica si pone el aire acondicionado, es cuando más soy consciente de que logré sacándome la plaza de funcionario aquel verano de 2021. También pienso en la desesperación de esas personas que pasan unos días de mierda porque no pueden estar en su casa con una temperatura fresca en plena ola de calor.
Por lo demás, entra el verano y el curso escolar empieza a llegar a su fin. Ya sí que se ve, sí, señor. Ya lo tengo casi hecho: ayer por la mañana terminé de corregir los últimos exámenes que me quedaban y solo me falta registrar las notas en Séneca (programa del sistema educativo de Andalucía con el que trabajamos los profesores, la administración y las familias, aunque para estas recibe el nombre de Pasen), que el sistema me calcule las medias con las notas de todo el curso y grabar las notas definitiva de ese curso que corregí ayer. Tengo pendiente también realizar el acta de la sesión extraordinaria de evaluación del 2.° de Bachillerato del que este año he sido tutor. Pensaba habérmelo dejado todo hecho esta mañana, pero, ¿saben qué? Es domingo, y empieza el verano, conque todo eso puede esperar a mañana, último día lectivo con los alumnos, pero en el que sabemos que no va a ir ni el tato. No hay ninguna prisa. Nadie se va a morir porque no tenga esas notas puestas oficialmente hoy, porque tampoco nadie va a verlas hasta el martes.
Por eso estoy aquí en la terraza, con un café casi terminado, leyendo un libro tranquilamente en lo que mi novia y futura mujer se despierta para que desayunemos juntos fuera antes de que el sol nos obligue a recluirnos dentro de casa. Hace unos meses fantaseaba con el verano que viviría este 2026 y, señoras y señores, ese verano ya está aquí.
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