Pues parece que al final no era una percepción mía a la hora de ir a votar más tarde de lo habitual: la participación ha subido algo más de siete puntos y medio a las seis de la tarde.
No sé si hay muchas ganas de votar en general, muchas ganas de votar contra la candidata de Sánchez, de decirle algo a Moreno Bonilla... Lo veremos a lo largo de la noche.
Qué feliz te hace soñar con algo que deseas. Hace unas horas he soñado con mi último día de clase este curso. Y he sido feliz en ese mundo onírico porque sé que dentro de no tanto llegará. Porque el tiempo sí que pasa . Y aunque esté bien mirado en mi puesto, la carretera y los madrugones pesan. Aún no se atisba la primavera porque no deja de llover, pero pronto llegará y se dejará sentir en los cuerpos y en las calles y en las flores y hasta en los puestos de caracoles por las calles, y ahí verdaderamente estará muy cerca ese fin de ciclo y podré tocar con los dedos el ansiado cambio de destino cerca de casa. De momento, hoy me conformo con ese sueño bonito que cada día está un paso más cerca.
Casi no se habla de otra cosa. Asoma por aquí en plena primavera ya la que será una de las palabras del año para la FundéuRAE. Pero de lo que seguramente también debería hablarse, y mucho, es del nivel repugnante de la política española, de cómo unos y otros aprovechan cualquier crisis sanitaria, no española, sino mundial, para tirarse los trastos a la cabeza y arañar un puñado de votos aprovechando que el domingo que viene hay elecciones en Andalucía. Esta política me hasta, me entran ganas de no ir a votar, algo que nunca he hecho por responsabilidad y conciencia ciudadana. Pero estoy hasta los mismísimos cojones del y tú más y del yo me niego a hacer esto porque lo ha dicho la otra administración que no es de mi color político . Hasta los cojones. ¿Qué pretende el PP: dejarlos a la deriva porque Sánchez ha aceptado que lleguen a Canarias? ¿Qué pretende el PSOE: imponer sin explicar nada y sin coordinación con la comunidad autónoma afectada la llegada de un barco in...
Abril. Quizá el mes más bello del año en el hemisferio norte. La primavera en todo su esplendor, una explosión de vida que vemos en la naturaleza. Colores variopintos, céspedes verdes, aguas claras que discurren por los arroyos. Calorcito, sin exceso, el suficiente para poder sentarte en el campo y mojarte los pantalones con el rocío mientras buscas espárragos. Días más largos, caracoles y cerveza al caer el sol, cuando deja de ser necesario el abrigo. En abril es siempre el renacer. Este mes hace un año que recomencé este diario . Disfruten de abril porque pronto estaremos entonando, como Joaquín Sabina, ese «¿quién me ha robado el mes de abril?».
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