Animal de costumbres


El hombre es un animal de costumbres. Cuando empiezo unas semanas de vacaciones, me ocurre que necesito un periodo de adaptación para acostumbrarme a unos horarios más relajados, para acostumbrarme a que no tengo por qué estar despierto tan temprano como habitualmente.

Pero, claro, eso lleva su tiempo y nada más empezar estos días de asueto mi cuerpo serrano aún no se ha dado cuenta de que es casi Navidad y que vienen unos días de descanso. Hoy me he desvelado a las 4 de la mañana, como acostumbro a hacer, para mirar de reojo el reloj; el problema es que mientras que de normal esto me sirve para tener controlado el tiempo y darme el gusto de saber que aún me queda poco más de una hora para estar en la cama, hoy me he quedado despierto. He estado un rato dando vueltas en la cama hasta que, al final, la solución, como para casi todo, ha sido la radio, poniéndomela en un pequeño receptor de FM con auruculares que compré hace un par de años. Me he quedado dormido intermitentemente. Poco después me he despertado otra vez con las señales horarias de las 5 y eso me ha llevado a cambiar de emisora y escuchar en la COPE un programa sobre tecnología que nunca había sintonizado: Lo que viene. Ni tan mal, casi mejor que la programación que dan el resto del día.

A las 6 estoy ya en la cocina preparándome el primer café mañanero, el único del día con cafeína (y más ahora, que puedo descansar más). De fondo el ruido de la lluvia cayendo bastante fuerte en la calle y La mañana en la COPE que presenta Fernando de Haro. Algún día tendré que escribir intentando explicar por qué me parece mejor el matinal del fin de semana de la COPE que el programa de entre semana (el de Herrera). Hasta la sintonía de fondo es mejor.

El penúltimo domingo del año.

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