Creo que resulta imposible encontrarse con alguien en una ciudad de interior un domingo de agosto entre las seis y las ocho de la mañana que no esté paseando un maldito chucho.
Tenemos una nueva americanada entre nosotros. No teníamos bastante con haber importado Halloween, el Black Friday (en versión semanal y hasta mensual), la Navidad en noviembre , o a Papá Noel. No. Ahora también tenemos final de la Super Bowl. No en el Marca o en el As, o en Teledeporte. No, no. En todos lados. Pero en todos. De pronto, este año se ha decidido que en España interesa, o debe interesar, la final de la Superbowl norteamericana. Las televisiones han hablado sobre el evento, creo que alguna incluso lo ha emitido en parte; las radios han hecho programas especiales para emitirlo; la prensa escrita lo pone a toda página. ¿Por qué nos han metido este año por todos lados la cosa esta? ¿Quién ha decidido que en España de pronto interesa? ¿Todo el interés viene de que haya estado Bad Bunny y haya cantado en español? Me parece que no va por ahí. Me pregunto cuánto tardaremos en empezar a celebrar Acción de Gracias. Porque lo haremos. Se lo aseguro.
Hace unos días que no paso por aquí para escribir, pero ello se debe a que continúo de vacaciones hasta el jueves y, qué quieren que les diga: a lo bueno se acostumbra uno rápido. Si nada más comenzar las vacaciones de Navidad les decía que soy un animal de hábitos, que me cuesta hacer cambios en mis rutinas y que por eso un domingo normal suelo levantarme a las seis de la mañana como el resto de la semana, contra todo pronóstico estoy aprovechando estas dos semanas de asueto para relajarme, disfrutar y, sobre todo, dormir y descansar. Llevo días levantándome pasadas las ocho de la mañana, pero es que además ayer y hoy, pasadas las nueve. Intento ser carpe diem en la medida de lo posible y que los problemas futuros son cosa de mi yo del futuro, pero que ahora toca descansar. Por lo demás, han visto, he estado disfrutando del mundo rural los últimos días del año con la familia; también con amigos el pasado fin de semana, en una aldea, perteneciente a Fuenteovejuna, con 41 habitantes cen...
Miércoles, mi día favorito este curso; es el día más liviano, en el que menos carga docente tengo y en el que antes llego a casa. Es curioso cómo cada cierto tiempo nuestros gustos cambian; cómo lo que nos rodea hace que un día sea nuestro favorito de la semana o el más odiado. Miércoles. Sin nada de especial. Un día ahí en mitad de la semana, que ni es lunes ni es viernes; ni lo odias ni lo amas, pero ahí está y ahí se mantiene, inquebrantable. Y un miércoles de invierno, ni más ni más ni menos, en el que no termina de helar, ni de llover ni sale el sol. Un miércoles de esos de los que después recuerdas en plena canícula como ejemplo perfecto de un día de invierno. Miércoles e invierno. La perfecta simbiosis que define la nimiedad y el costumbrismo.
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