Estoy de vuelta. Quédense por aquí, que vuelvo a la habitualidad, intentaré que con la asiduidad del mes de mayo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque este haya sido hace unos meses?
Se puede ser feliz con poco. Se puede ser feliz con las pequeñas cosas. A mí, en esta semana de asueto por la Semana Santa, me hace feliz ir a la compra con mi futura mujer, cocinar mientras escucho la radio local y hacer a la tarde juntos torrijas. La felicidad está ahí, en el día a a día, disfrutando de las nimiedades. Yo no necesito irme a miles de kilómetros de casa para ser feliz por cubrir expediente ni tengo redes sociales a las que subir fotos para recibir me gustas y sentirme realizado. Soy feliz así. Y que esto dure toda la vida.
No sé exactamente por qué, pero desde hace unos cuantos años me he vuelto madrugador. Supongo que será la edad, no sé exactamente. Antes lo achacaba al café; desde que reduje mi dosis de cafeina diaria, no sé a qué achacarlo, pero lo cierto es que da igual la época del año, que sea invierno o verano, o que esté trabajando o de vacaciones: madrugo. Madrugo levantándome sobre las 5:30 - 6:00 casi todos los días del año. Sin despertador, sin tener excesivas preocupaciones, salvo momentos puntuales, como todo el mundo, claro. Me gusta especialmente madrugar en verano, en esos días de luz eterna donde amanece temprano y anoche aún más tarde. El frío hace que no esté recluido donde suelo estar en invierno en los madrugones -en la cocina, con la radio siempre puesta -, sino que esté en la terraza, escuchando los primeros ruidos de la mañana: persianas que se levantan, motores de coches que arrancan, perros por doquier ... mientras echo un primer vistazo a la prensa, planifico el día -qué teng...
Abril. Quizá el mes más bello del año en el hemisferio norte. La primavera en todo su esplendor, una explosión de vida que vemos en la naturaleza. Colores variopintos, céspedes verdes, aguas claras que discurren por los arroyos. Calorcito, sin exceso, el suficiente para poder sentarte en el campo y mojarte los pantalones con el rocío mientras buscas espárragos. Días más largos, caracoles y cerveza al caer el sol, cuando deja de ser necesario el abrigo. En abril es siempre el renacer. Este mes hace un año que recomencé este diario . Disfruten de abril porque pronto estaremos entonando, como Joaquín Sabina, ese «¿quién me ha robado el mes de abril?».
Comentarios
Publicar un comentario