Qué feliz te hace soñar con algo que deseas. Hace unas horas he soñado con mi último día de clase este curso. Y he sido feliz en ese mundo onírico porque sé que dentro de no tanto llegará. Porque el tiempo sí que pasa . Y aunque esté bien mirado en mi puesto, la carretera y los madrugones pesan. Aún no se atisba la primavera porque no deja de llover, pero pronto llegará y se dejará sentir en los cuerpos y en las calles y en las flores y hasta en los puestos de caracoles por las calles, y ahí verdaderamente estará muy cerca ese fin de ciclo y podré tocar con los dedos el ansiado cambio de destino cerca de casa. De momento, hoy me conformo con ese sueño bonito que cada día está un paso más cerca.
No sé exactamente por qué, pero desde hace unos cuantos años me he vuelto madrugador. Supongo que será la edad, no sé exactamente. Antes lo achacaba al café; desde que reduje mi dosis de cafeina diaria, no sé a qué achacarlo, pero lo cierto es que da igual la época del año, que sea invierno o verano, o que esté trabajando o de vacaciones: madrugo. Madrugo levantándome sobre las 5:30 - 6:00 casi todos los días del año. Sin despertador, sin tener excesivas preocupaciones, salvo momentos puntuales, como todo el mundo, claro. Me gusta especialmente madrugar en verano, en esos días de luz eterna donde amanece temprano y anoche aún más tarde. El frío hace que no esté recluido donde suelo estar en invierno en los madrugones -en la cocina, con la radio siempre puesta -, sino que esté en la terraza, escuchando los primeros ruidos de la mañana: persianas que se levantan, motores de coches que arrancan, perros por doquier ... mientras echo un primer vistazo a la prensa, planifico el día -qué teng...
Abril. Quizá el mes más bello del año en el hemisferio norte. La primavera en todo su esplendor, una explosión de vida que vemos en la naturaleza. Colores variopintos, céspedes verdes, aguas claras que discurren por los arroyos. Calorcito, sin exceso, el suficiente para poder sentarte en el campo y mojarte los pantalones con el rocío mientras buscas espárragos. Días más largos, caracoles y cerveza al caer el sol, cuando deja de ser necesario el abrigo. En abril es siempre el renacer. Este mes hace un año que recomencé este diario . Disfruten de abril porque pronto estaremos entonando, como Joaquín Sabina, ese «¿quién me ha robado el mes de abril?».